Gobernar un Estado será, por ende, poner en acción la economía, una economía en el nivel de todo el Estado, es decir [ejercer] con respecto a los habitantes, a las riquezas, a la conducta de todos y cada uno, una forma de vigilancia, de control, no menos atento que el del padre de familia sobre la gente de la casa y sus bienes.

Una expresión importante en el siglo XVIII caracteriza aun mejor todo esto. Quesnay habla de un buen gobierno como de un “gobierno económico”. Y encontramos en Quesnay –ya volveré más adelante– el momento [en que nace] la noción de gobierno económico, que es, en el fondo, una tautología, porque el arte de gobernar es precisamente el arte de ejercer el poder en la forma y según el modelo de la economía.

Michel Foucault

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