Cualquier intento de conceptualizar la historia revolucionaria comienza por la crítica de la idea de Revolución tal como fue vivida por los actores y transmitida por sus herederos, es decir, como un cambio radical y como el origen de una nueva época.

François Furet

Lo realmente existente es el peronismo. Esa es una de las lecciones repetidas de la noche de ayer, que traza un puente hacia 2009, pero también hacia 2002. El peronismo es el código con el que se hace política en la Argentina: la política del auge, la política de la crisis, la política de la tradición y la renovación, todas ellas se hacen en código de peronismo.

Un amigo bastante lúcido, y hasta hace poco bastante cristinista, me dijo hoy que “no hay nada que hacerle, todos los proyectos tienen un fin de ciclo; el kirchnerismo perdió la batalla económica”. En el calor de la conversación, me despertó una respuesta que no esperaba dar: la transformación económica tal vez no tenga que pensarse en clave de batalla. Hay que pensar nuevos lenguajes.

No sería el único cambio conceptual. Ya sé (ya sabemos) que los nuevos tiempos no piensan la política en clave de batalla; no es ese el lenguaje de la generación intermedia. El problema sigue siendo que el kirchnerismo sí piensa todo en el lenguaje de la batalla. Y decir el lenguaje de la batalla es decir el lenguaje de la guerra, y ese, se sabe, es el lenguaje de la revolución.

Nuestro amigo @HAL___ dijo algunas veces que “el kirchnerismo es la socialdemocracia realmente existente”. Me permito disentir: el kirchnerismo es la revolución realmente existente. Porque la consciencia socialdemocrática pertenece al universo del gradualismo y la perfectibilidad infinita, es un sistema que piensa su labor bajo la noción del límite. La del kirchnerismo, en cambio, es esa consciencia revolucionaria y democrática (son lo mismo) que todo lo inunda y todo lo absorbe. Anuncia una tarea histórica y entiende la política como la serie de batallas que hay que emprender contra la resistencia de los enemigos del pueblo.

El kirchnerismo es la revolución. No como un momento, ni como un proceso, sino como un modo de hacer política. Pero, claro, es una revolución como podemos conocerla nosotros, una revolución tamizada por el peronismo. El peronismo, que es lo realmente existente.

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